Viviré intensamente cada día que Dios me conceda. Haré uso de todos los dones que Dios me ha dado. Viviré en grande porque Dios me ha hecho grande. Me dejaré guiar por el Espíritu Santo y caminaré en la dirección correcta. Alcanzaré mis metas, pues todo lo podré en Cristo que me fortalece. Seré feliz a pesar de las adversidades pues el Señor estará conmigo. No juzgaré a los demás, pues el Señor vive en mí y en ellos. Trataré a los demás como querré que me traten. Me esforzaré por ser manso y humilde de corazón como mi maestro Jesús. Si hay tiempo para todo, tendré suficiente tiempo para mi Dios. Amaré a los demás como Jesús me ama. Perdonaré siempre como el Señor me perdona a mí. No devolveré mal por mal sino bien por mal. Trabajaré en paz y en armonía todos los días. Haré todas las cosas para la gloria del Señor y seré feliz todos los días de mi vida.