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| SÍNTESIS DE LA CARTA PASTORAL |
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Para leer y descargar completa la Carta Pastoral de los Obispos de México, dar click en: Y para leer la síntesis de la Carta Pastoral dar click en: leer más. En la Introducción, manifiestan uno de sus objetivos: “Queremos discernir cuál fue la participación de la Iglesia en estos dos importantes acontecimientos, cuál fue nuestro servicio a la Nación, para retomar con todo vigor los retos y desafíos que se nos presentan hoy en día. Queremos servir a la Nación, colaborando a construir un proyecto cultural desde la fe, y queremos también ser protagonistas, junto con todo el Pueblo de México, de la construcción de un futuro con esperanza para nuestro País”. Retomando al Papa Benedicto XVI, afirman además que: “La Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión… No puede replegarse frente a quienes sólo ven confusión, peligros y amenazas, o ante quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables. Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros”. Primera Parte: Una Mirada a la propia historia desde la fe En esta Primera Parte de la Carta Pastoral, la más larga de las tres que la componen, señalan que: “La gestación y el crecimiento de una nación es un proceso siempre prolongado y nunca totalmente acabado, con luces y sombras que hay que acoger con espíritu generoso y también agradecido hacia quienes contribuyeron a su realización” (No. 8). Nos dicen que: “En repetidas ocasiones hemos hecho hincapié en que la Iglesia «está en el mundo, sin ser del mundo», y por ello está llamada a participar, iluminando con la Palabra los diversos sucesos que configuran y dan sentido a nuestra Nación”. Después, recuerdan los dos antecedentes de su magisterio dirigidos a todo el Pueblo de México, que son: la Carta Pastoral del año 2,000, Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos, así como la Exhortación Pastoral, presentada al inicio de este mismo año, Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna, que aborda la difícil situación de violencia por la que atraviesa nuestro País. Para finalizar el preámbulo de la Parte Primera, advierten: “No podemos despreocuparnos del hombre real y concreto, a quien debemos servir desde nuestra misión religiosa que es, por lo mismo, plenamente humana. Es también deber incontestable nuestro buscar con una perspectiva histórica amplia y con un sosegado estudio de las fuentes, una mayor y mejor comprensión de estos dos sucesos históricos de nuestra Patria” (No. 9). Los Obispos manifiestan por otra parte que “para acercarnos a la comprensión de la conciencia histórica de nuestra Patria, debemos tener en cuenta que la fe católica ha sido un elemento presente y dinamizador en la construcción gradual de nuestra identidad como Nación” (No. 12). No sin antes recordar que “en nuestros pueblos, el Evangelio ha sido anunciado presentando a la Virgen María como su realización más alta. Sin embargo, fue el Acontecimiento Guadalupano, el encuentro y diálogo de Santa María con el indígena Juan Diego, el que obtuvo un eco más profundo en el alma del pueblo naciente, cualitativamente nuevo, fruto de la Gracia que asume, purifica y plenifica el devenir de la historia” (No. 11). El desarrollo histórico de esta Primea Parte es muy rico, condensado y valioso. Inicia con un conjunto de reflexiones generales sobre estas dos gestas. De entre éstos, señalamos algunos subtítulos correspondientes a esta parte: Evangelización y Acontecimiento Guadalupano, La fe como elemento dinamizador, Catolicismo renovado y pensamiento ilustrado, Tres antecedentes de la Independencia, Post-independencia, Presencia del catolicismo social, Búsqueda de Justicia y democracia. Posteriormente, desarrollan algunas particularidades que tienen que ver directamente con la participación de la Iglesia tanto en la Independencia como en la Revolución. Entre los temas que abordan de manera específica en el caso del primero, están: Reprobación del levantamiento, acusaciones y excomunión contra Miguel Hidalgo y José María Morelos, protagonismo de los laicos, Nación independiente e Iglesia libre, entre otros. Para la Revolución, entre los más importantes están: Despertar social católico, El Partido Católico y la “leyenda negra”, Catolicismo social y liberalismo intransigente, el artículo 123 y la Rerum Novarum, entre otros.
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SEMANA DE ORACIÓN POR LA PATRIA
A esta semana del mes de septiembre le hemos querido asignar un contenido que puede servir como una guía en las celebraciones litúrgicas y en los actos devocionales que proponemos, de la siguiente manera: jueves 9: viernes 10: sábado 11: domingo 12: El presente subsidio litúrgico para la “Semana de Oración por la Patria”, está organi- zado en dos secciones, la primera con carácter litúrgico y la segunda con sentido devocional. Para los actos devocionales proponemos dos formularios para la oración del Rosario, así como varios elementos guadalupanos: entronización de la imagen de la Virgen de Guadalupe, un acto de consagración a nivel personal, familiar o comunitario, y la oración por la paz, para ser dicha durante este año. Deseamos que todos los miembros de la Iglesia se interesen en esta “Semana de Oración por la Patria”, para que Dios nos asista en todas nuestras necesidades, sintiendo la especial presencia de santa María de Guadalupe, quien ha acompañado siempre el caminar de nuestro pueblo. + Alberto Suárez Inda
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Semana de oración por la patria
La conmemoración de tan grandes e importantes acontecimientos: Bicentenario del Inicio de la Independencia, como el Centenario de la Revolución Mexicana, pueden provocar entre nosotros, partícipes de esta gran Nación, posturas diversas: soltar las campanas a vuelo y dejarnos llevar por un nacionalismo meramente afectivo y superficial, en la celebración ruidosa e irresponsable, o en cambio el extremo opuesto, creer que no hay nada que reconocer con satisfacción y compromiso ante una realidad que dice todo, menos que seamos plenamente independientes y que la justicia, la paz, así como la libertad, todos ellos ideales por los que se luchó en estos movimientos, siguen siendo meramente anhelos de todos los mexicanos. Nuestra postura como creyentes debe ser serena, objetiva y crítica, “además de hacer una revisión desde la razón, que el mismo Ser Supremo nos ha dado como una antorcha que nos guía y nos ilumina, estamos llamados a hacer una lectura desde la fe, con el fin de reconocer la presencia divina que fecunda la historia humana con el suave rocío del Espíritu. La gestación y el crecimiento de una nación es un proceso siempre prolongado y nunca totalmente acabado, con luces y sombras que hay que acoger con espíritu generoso y también agradecido hacia quienes contribuyeron a su realización”. Con el fin de encausar esta postura cristiana ante estos acontecimientos, hemos pedido a la Comisión Episcopal para la Pastoral Profética, preparar este subsidio que contiene ocho breves catequesis, que se centran principalmente en el valor de la libertad. Éste es un don, además es una responsabilidad que debemos siempre acoger de manera generosa y en una conciencia no sólo individual, sino mirando a nuestros hermanos. Sabemos también que del ejercicio responsable de la libertad se desprende la experiencia y reflexión de otros valores evangélicos. Estos valores debemos vislumbrarlos desde la fe, para así desatar nuestro compromiso, y en diálogo con todos los mexicanos podamos comprender nuestro pasado, responder a nuestro presente y abrirnos con claridad y generosidad al futuro de nuestra Patria. Cada una de estas catequesis, tienen como sustrato la Carta Pastoral de nuestros Obispos: “Conmemorar nuestra Historia desde la Fe, para comprometernos hoy con nuestra Patria”, que el Episcopado Mexicano ofrece con ocasión de estas efemérides. También tiene como sustrato el Magisterio Social de la Iglesia que de distintas maneras y momentos han enriquecido la conciencia histórica de nuestra Nación. Sugerimos su estudio en la próxima Semana de Oración por la Patria (del 9 al 15 de septiembre), que todos los Obispos de México nos hemos comprometido a celebrar en nuestras respectivas diócesis, sin embargo recordemos que estas catequesis pueden trabajarse en otro tiempo distinto.Los temas que ofrecemos son los siguientes:
Debemos sacar a la luz, entresacar de la historia con gratitud los grandes dones y valores que nos han forjado como Nación. Debemos reflexionar en el pasado, aprendiendo de la historia, reconociendo nuestras raíces culturales. Estamos todos llamados a aceptar los hechos que sucedieron, profundizarlos y saber que conocerlos es la forma de crecer y madurar. Por ello se dice siempre que la historia es la gran maestra de la vida. Sabemos que la mejor manera de vivir responsablemente estos acontecimientos desde la fe, implica primeramente el orar por nuestra Patria. La reflexión, a la luz del Evangelio e iluminada por la gracia nos permite abrirnos, reconocer al hermano, despertar el fuego de la caridad en nuestros corazones. Hay mucho porqué pedir, hay mucho qué agradecer, hay mucho por hacer en comunión con Aquel que ha sido enviado para ofrecer la salvación de los hombres. Ésta no sólo llegará al final de los tiempos, sino que es prenda segura que nos permite experimentar desde nuestra historia la experiencia de encuentro personal con Dios, que como su Santidad Benedicto XVI nos ha dicho, “Es Amor”. Necesitamos vivir, más que en el activismo, en un continuo discernir, en un continuo reflexionar desde la fe que profesamos, desde la Palabra de Dios y el Magisterio de nuestra Santa Madre Iglesia, para asumir una postura responsable, activa y esperanzadora en la construcción de un México mejor. Debemos empeñarnos en vivir nuestra fidelidad a Cristo, para así no sólo vivir nuestros valores cristianos desde la razón, sino que estos valores se conviertan en una experiencia cotidiana de la vida en Cristo, haciéndonos así protagonistas de la construcción del Reino de Dios, en el día a día de nuestra vida, en todos los ambientes que vivimos: la casa, el trabajo, el educación, el barrio, la parroquia, la ciudad, etc. Te invitamos pues a conmemorar estas efemérides desde la fe, y esperamos que estas catequesis populares puedan ayudar a los fieles a reflexionar sobre nuestra Patria, en estos momentos que tanto necesita de nuestra disposición en el compartir los valores más profundos del Evangelio: la fe, la esperanza, la caridad. Sólo éstos nos llevarán a ser decididos promotores de la paz, la justicia y la fraternidad. Que María de Guadalupe, “patrona de nuestra libertad” como lo proclamó el Cura José María Morelos, nos haga perseverar en estos propósitos. + Alberto Suárez Inda Arzobispo de Morelia y Presidente de la Comisión de la CEM para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.
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